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Celebraremos
nuestras Vigilias de noche y mantendremos en lo
posible la duración de las cinco horas
establecidas.
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No dejaremos
pasar un solo día sin hacer nuestra visita a
Jesús Sacramentado.
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Mantendremos y
fomentaremos el sentido expiatorio de la
adoración.
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Nos sentiremos
Obra de la Iglesia adorando en nombre de la
humanidad e incluyendo en nuestras peticiones
las necesidades del mundo entero.
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Reavivaremos
las relaciones entre los miembros del turno,
procurando vernos alguna vez fuera de la vigilia
e interesándonos unos por las cosas de
otros.
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Trataremos de
mantener buenas relaciones con todas las
Asociaciones Eucarísticas.
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Nos
ofreceremos personalmente para participar en las
tareas apostólicas de la Parroquia y de la
Diócesis, porque en el «Cuerpo de Cristo» no
puede haber miembros parásitos.
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Consideremos
tarea apostólica de nuestra Adoración promover
el Culto a la Sagrada Eucaristía.
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Haremos lo
posible por aumentar el número de Adoradores
Nocturnos.
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Estimaremos
siempre característica propia de nuestra
condición de adoradores la devoción filial a
María Santísima, Madre y primera Adoradora del
Hijo de Dios hecho hombre